Sin miedo no hay religión

Tenía entendido yo que la palabra religión venía a proceder de la palara religar, significando, por ello, unión con algo de lo que se está separado y que en su momento constituía unidad… Una re-unión… Por lo que se puede deducir que en un tiempo primigenio existía una unidad de lo «uno» con lo «otro» y que ésta se rompió por no se sabe qué ni a causa de quién…

Y es que andaba yo pensando en los orígenes, no de la palabra religión, sino de qué la suscitó. Qué hizo que aquel recién estrenado humano «descubriera» la religión y comenzara con aquello del animismo y sus derivaciones hacia la veneración, a fin de cuentas, de los dioses.

Pues resulta que la Real Academia Española de la lengua dice, en su diccionario, que religión tiene que ver con —cito por escrupuloso orden de aparición—: creencias, dogmas, divinidad, sentimientos, veneración, temor, normas, conducta, rituales, oración, sacrificio y culto. Nada que ver con re-unirse con alguien, con una posible «vuelta al hogar», con un sentimiento de unidad. El diccionario no señala conciencia alguna de pertenencia a algo superior… basta con tener miedo, con asustarse, con encogerse de hombros y venerar.

El temor, el miedo, debió de ser la piedra basal, el cimiento en que se fundó la «religión» en este planeta nuestro; sobre el que pusieron su fuste los que luego pasarían a ser tomados por dioses, dejando el capitel para diferentes profetas y voceros de la súplica y el temor que más tarde llegarían.

Dicen que el miedo más arraigado en el ser humano es a la muerte, éste sería el pánico primigenio. No entiendo cómo se puede hacer de esto una religión. La muerte es un fenómeno tan natural y masivo como la vida. La muerte tras el deterioro al que te somete la vida es un alivio, una necesidad… ¿por qué temerla? Yo no situaría a la muerte ni como un temor ni como un basamento religioso, ni ahora ni antes.

¿Querrían re-ligarse, pues, los que quedaban vivos con aquellos que ya murieron, y de ahí la re-ligión?… Esto sería otra cosa, esta necesidad de reunión ya sería por amor. Por ejemplo, por admiración al anciano sabio o a la joven madre cuyos cuerpos yacen sin vida. Amados porque fueron parte integrante, armónica, comprometida, nutritiva de aquellas primeras sociedades. ¿Cómo esta re-ligión natural del agradecimiento, del querer estar siempre juntos o sentirse unidad, pudo derivar en toda esa parafernalia que hoy conocemos como «religión»?, quizá esos que la mitología llama dioses sí tuvieron que ver con ello. Conste aquí que soy de los que creen que muchos mitos se sostienen en realidades, que esos dioses no sólo deambularon, oníricos, en la mente de muchos interesados que de ello hicieron fortuna y terror…

Así pues, y por acabar, sin abundar ahora en mitologías teístas al estilo de la «mitológica» ciudad de Troya —que luego resultó ser una realidad como una casa, como una ciudad— vengo a concluir este escrito, diciendo que toda la parafernalia a la que hoy se le llama religión no tiene nada que ver con esa conmovedora espiritualidad humana incipiente y connatural. Que del miedo vienen la adoración, la sumisión, la mentira y todo eso en cuanto abunda el diccionario… pero nunca una espiritualidad profunda y unitaria. Lo que proviene del miedo no es re-ligión —reunión—, es otra cosa… Y no es buena.

Es un sentir Poliédrico

 

 El octavo sello

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