El negocio de las asesorías con las privatizaciones del sur de Europa

Las privatizaciones se han acelerado con el estallido de la crisis. Con el fuerte endeudamiento de los países del sur de Europa como chispa, los organismos internacionales han ido forzando a estos estados ‘dependientes’ a tomar el camino de la privatización donde la especulación ha estado muy presente en este tipo de procesos y donde las asesorías han sacado gran partido.

Una afirmación que ha documentado el instituto internacional de investigación Transnational Institute (TNI). A través de un informe titulado La industria de la privatización en Europa, los investigadores Sol Trumbo Vila y Matthijs Peters han ido examinado las consecuencias de estas privatizaciones apoyándose en un recorrido por los países afectados. Un paseo donde han ido colocando nombres y apellidos de los agentes que se han lucrado con las políticas de la Troika. “El programa de privatizaciones en Europa ha resultado ser muy lucrativo para firmas financieras y jurídicas, y para un selecto grupo de empresas e inversores privados, pero que han reportado pocos beneficios públicos”, han concluido ambos expertos.

Y en ese negocio, la asesoría Lazard tiene mucho que decir. En ventas de importantes compañías estatales, la firma “ha infravalorado el valor de la compañía en cuestión”, lo cual ha permitido a su división de gestión de activos comprar los valores a precios bajos y, después, cuando estos han vuelto a subir en el mercado, “venderlos con unos generosos beneficios”.

Por ello, TNI ha puesto el grito con su texto para recordar las influencias que rodearon a las privatizaciones en cinco países del sur de Europa:

España

En España el informe se ha enfocado en la privatización de AENA donde los expertos confirman las sospechas que sobrevolaban sobre la venta: las acciones antes del día de la Oferta Pública de Venta (OPV) se infravaloraron. La aportación de TNI señala quién se encargó de ese movimiento: “Lazard, la asesora de privatizaciones más utilizada en Europa, desempeñó un papel clave en la infravaloración de AENA”. N+1 Corporate Finance y Pérez-Llorca Abogados también fueron pieza fundamental del proceso, según reza el informe.

Pero no fue el único servicio que desempeño la firma en todo el proceso. El segundo paso marcado por Lazard fue sacar beneficio participando en la compra a través de su filial World Dividend & Income Fund. Para ello adquirió acciones de AENA en la OPV y las vendió aproximadamente un mes más tarde, consiguiendo unos beneficios del 60%. “Lazard aprovechó todas las ventajas de ser juez y parte, es decir, vendedor y comprador, consiguiendo unas enormes ganancias en el proceso”, sentencia TNI.

Una privatización que impulsó el Gobierno de Mariano Rajoy y que comenzó con unas acciones que valían 58 euros por título y que al cierre de mercado ya tocaron la cifra de 70 euros. “Menos de dos meses después, las acciones valían más de 100 euros y, desde entonces, no han bajado de precio”, recuerda el informe.

En definitiva, un proceso al que se ha opuesto la plataforma ‘Aena, paremos la privatización’ al entender que este hecho lleva a que agentes externos “ajenos al principio de bien común y de sostenibilidad” serán los que tomarán las decisiones de uno de los sectores “que sostiene nuestra economía y puestos de trabajo”.

Grecia

Hablar de privatizaciones y no hablar de Grecia es toda una contradicción. De hecho, varios años después de que los ‘hombres de negro’ de la Troika pisasen suelo heleno, con la firma del tercer rescate se continúa exigiendo nuevas privatizaciones. Incluso en las últimas semanas ha ido transcendiendo el nombre de nuevos propietarios de parte del patrimonio griego como es el caso del puerto del Pireo que ha pasado a manos chinas.

Pero volviendo al pasado y mirando a los ejemplos que ha buscado el estudio, TNI ha relatado cómo el Deutsche Bank, hoy cuestionado por su solvencia financiera, asesoró al Gobierno griego para que vendiese el 33% de las acciones que le quedaban al Estado de OPAP, monopolio de apuestas deportivas que reportaba grandes beneficios, a un precio mucho menor de lo que registraba en el parqué días antes de la venta a Emma-Delta, empresa propiedad de uno de los hombres más ricos de Grecia.

Por eso, bajo la influencia del gigante alemán, del Banco Nacional de Grecia, de NBG Securities y de los asesores jurídicos Freshfields Bruckhaus Deringer y Karatzas & Partners, las acciones de la sociedad estatal pasaron de 9,13 euros por acción a 6,13 “creando así un negocio muy lucrativo para los compradores”. Una venta que no estuvo exenta de polémica: días antes de cerrar el acuerdo, Stelios Stavridis, entonces director del HRADF -la agencia de privatización creada en virtud del primer rescate-, fue visto de vacaciones con el multimillonario griego que se hizo con OPAP. Un hecho que complementado con la infravaloración de los títulos levantó numerosas sospechas. Finalmente, Stavridis fue destituido.

Un caso parecido sucedió con el antiguo aeropuerto internacional de Atenas, Hellinikon. Un espacio de 6,2 millones de metros cuadrados que fue valorado por HRADF en no más de 700 millones de euros y que poco después se descubrió que su valor alcanzaba los 3.000 millones. La influencia del Citibank, Piraeus Bank y varios asesores jurídicos fueron los responsables. Al tiempo fue vendido a la inmobiliaria Lamda Development, propiedad de otro de los hombres más ricos del país, por poco de apenas 915 millones de euros, repartidos en un período de 10 años.

Irlanda

“La Troika presionó a Irlanda para que vendiera su lucrativo proveedor de energía y así aliviara la precaria situación financiera a la que se enfrentaba en 2012”. Esa fue una de las condiciones que recuerda el estudio para el pago del rescate. La empresa de la que se habla se trata de Bord Gais Energy (BGE) valorada en aproximadamente 1.500 millones de euros y por la que el Gobierno irlandés ha logrado percibir mucho menos: 1.000 millones. Los expertos han sentenciado que el RBC Capital Markets y el Barclays tuvieron que ver en la operación final.

Portugal

En la vecina Portugal, los procesos privatizadores también estuvieron presentes. En la venta de las empresas Energías de Portugal y Redes Energéticas Nacionais la sospecha recayó sobre la valoración que se le encargó hacer al ahora rescatado Banco Espirito Santo. “Al banco portugués Banco Espirito Santo de Investimento se le pidió que evaluara si la privatización de las dos empresas era viable. Más tarde, sin embargo, el banco de inversión portugués actuó como asesor financiero de las dos compañías chinas que deseaban comprar los activos”, denuncia el estudio.

Finalmente, varios informes del Tribunal de Cuentas portugués aseveraron que el Gobierno perdería aproximadamente 1.600 millones de dólares con la venta de la primera empresa y alrededor de 400 millones de euros con la de segunda.

Italia

Las privatizaciones aún no han culminado su recorrido en el país italiano, pero los conflictos de intereses ya han salido a relucir. El Gobierno de Renzi ha iniciado la venta de dos de las mayores empresas estatales italianas: el servicio postal, Poste Italiane, y el servicio de ferrocarril, Ferrovie dello Stato.

Las sospechas sobre la primera de estas sociedades se han situado sobre su presidenta, Luisa Todini, expolítica del partido Forza Italia. La información conocida habla de que ésta también forma parte del consejo de administración de Rothschild & Co, que actúa como asesora financiera de la empresa para su privatización.

Algo que sucede también con Daniela Carosia, integrante del consejo de administración de Ferrovie dello Stato, pero que también ocupa varias posiciones en Ernst & Young, una de las asesoras financieras que participan en la privatización. Bank of America Merrill Lynch, Lazard, Mckinsey y The Brattle Group Ltd son las otras firmas que actúan como asesores en todo el proceso.

“Muchas empresas de asesoría y consultoría pueden conseguir comisiones muy suculentas y sortear los procedimientos formales de selección que normalmente las descalificarían”, han denunciado los investigadores sobre lo que sucede en Italia.

En definitiva un viaje por el sur de Europa del que Transnational Institute ha sacado la conclusión de que “la privatización suele entrañar una pérdida de ingresos para el Estado, ya que los activos públicos más valiosos se venden a precio de ganga a grandes empresas”. Así como que este proceso “tiene un coste en términos de concentración del mercado en manos de actores privados, merma de las normas laborales básicas y creciente desigualdad salarial”.

Marco González/EB

 

Origen: Librered

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