Vitoria, 3 de marzo de 1976: cinco trabajadores asesinados en la mayor matanza policial de la Transición

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A las 17.10 del 3 de marzo de 1976, policías armados de la Compañía de Reserva de Miranda de Ebro y de la guarnición de Vitoria penetraron en la parroquia de San Francisco, en el barrio de Zaramaga de la capital alavesa, usando gases lacrimógenos para desalojar a 4.000 trabajadores en huelga allí reunidos. Los trabajadores empezaron a salir y, a pocos metros de la puerta del templo, algunos fueron alcanzados por pelotas de goma y disparos de armas de fuego.

Los agentes de la Policía Armada asesinaron a balazos a Pedro María Martínez, de 27 años; Francisco Aznar, de 17; Romualdo Barroso, de 19; José Castillo, de 32 años, y Bienvenido Pereda, de 30. Más de cien personas resultaron heridas, la mitad de ellas por los disparos de la policía. Sus responsables políticos, como el ministro de la Gobernación Manuel Fraga, nunca respondieron por aquella salvajada.

Sin embargo, aquellos hechos deben inscribirse dentro de un proceso general mucho más amplio que arranca desde la década de los años sesenta en el País Vasco, un periodo marcado por un incremento de los conflictos laborales y por la radicalización de una violencia política que alcanzaría sus mayores y más dramáticas cotas durante los primeros años de la transición hacia la democracia.

 

‘Campanades a mort’, de Lluís Llach

La clave de esta violenta radicalización de la represión, que afectó de un modo especial a los conflictos huelguísticos, la dio precisamente el 1972 el propio Ministerio de Trabajo cuando declaró que “un conflicto laboral era siempre un problema político y de orden público”. A partir de esa afirmación se comprende lo sucedido. En esos mismos años se producirían numerosos casos de muertes provocadas por miembros de las Fuerzas del Orden Público entre trabajadores que protestaban por la mejora de sus condiciones laborales en toda España.

El conflicto de Vitoria, que había arrancado en diciembre de 1975, no respondía en ningún caso a reivindicaciones relacionadas con ETA ni con el nacionalismo radical; ni por supuesto a ningún tipo de estrategia impulsada por este tipo de grupos. Aquel conflicto se enmarca dentro de la ola huelguística de carácter laboral que terminó por estallar en 1976 en toda España.

Este documental, elaborado por el Colectivo de Cine de Madrid, ofrece el intercambio de mensajes por radio entre los mandos policiales captados por un radioaficionado durante la matanza aquel 3 de marzo de 1976, con Manuel Fraga como ministro de Gobernación.

 

Origen: El Ventano

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