La necesidad de humanizar la medicina

Oscar Lanza |

  • Un 93% de la carga de enfermedad en el planeta aún se da en los países en desarrollo, que consumen apenas el 11% del gasto mundial en salud.

Un Sistema Nacional  de Salud (SNS) es la suma de todas las organizaciones, instituciones y recursos cuyo objetivo principal consiste en mejorar la salud. Los SNS prestan gran atención a las determinantes biológicas y físicas, mientras  no todos lo hacen suficientemente, a las determinantes sociales de la salud  que son las circunstancias en que las personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen, incluido su acceso a los servicios de salud. Estas circunstancias son el resultado de la distribución del dinero, el poder y los recursos a nivel mundial, nacional y local, que depende a su vez de las políticas adoptadas por los estados. De esta forma, el que las personas estén sanas o enfermas resulta ciertamente condicionada por las estructuras y sistemas sociales que determinan las diferencias de poder, la asignación y distribución de los recursos.

Las determinantes sociales de la salud explican la mayor parte de las inequidades sanitarias, esto es, las diferencias injustas y evitables observadas en y entre los países en lo que respecta a la situación sanitaria. Los Sistemas Nacionales de Salud (SNS) son parte esencial para la protección social de los ciudadanos y reflejan el grado de alcance de bienestar y de una vida digna garantizando justicia social e igualdad, sin discriminación, en el acceso a la asistencia sanitaria de calidad aceptable, contribuyendo así a la credibilidad y a la cohesión social.

Los sistemas de salud, a través de la equidad en su financiación (financiación de acuerdo con la capacidad de pago) y en el acceso (acceso de acuerdo con la necesidad y no sobre la base de la capacidad de pago), deben contribuir a una genuina redistribución de la riqueza desde los sectores más ricos hacia los más pobres y desde los sanos en solidaridad con los enfermos, buscando un desarrollo armónico sostenible e intergeneracional, debiendo corregir oportunamente factores negativos para la salud, como ser la deshumanización de salud y cuidar que los costos sanitarios no sean un impedimento para el ejercicio del derecho a la salud y asumidos por fondos públicos, para preservar valores tales como la solidaridad, universalidad, el acceso a la atención digna, de calidad, con equidad, en el marco de respeto a los Derechos Humanos.

EL GASTO MUNDIAL EN SALUD              

Si bien lo anterior resulta ser lo deseable, es innegable que existe una silenciosa tensión en la actual orientación de los Sistemas Nacionales de Salud (SNS). De una parte aquella que concibe la salud como parte del desarrollo humano e individual de las personas, con una perspectiva humanista, que propone una efectiva protección del Estado, y por otra, la que considera que las acciones de salud (incluida la atención en salud, las acciones destinadas a su mantenimiento y recuperación) deben someterse a las reglas del mercado, reduciendo el derecho a la salud, de una categoría de bien social, a la categoría de una simple mercancía. La limitación de recursos y la crisis económica son utilizados como argumentos frecuentes para la exclusión, ahondando las inequidades y la injusticia social en salud, cuando la causa verdadera es el modelo de política adoptada, que tiene repercusión en la salud y en la vida de la gente, al ser o no clasificada como prioridad social (5).

En esta tensión, el análisis del gasto mundial en salud no está ausente, ya que su magnitud es de aproximadamente USD 7 trillones de dólares anuales (1), fondos que resultan un objetivo muy atractivo y lucrativo en el ámbito de los negocios y de las finanzas, mientras realidad social y humanitaria señala que un 93% de la carga de enfermedad en el planeta aún se da en los países en desarrollo, que consumen apenas el 11% del gasto mundial en salud y registran el 80% de la carga de enfermedad. Como consecuencia, cada año, según la OMS (Organización Mundial de la Salud), más de 100 millones de personas son sumidas en la pobreza (3), simplemente porque al no tener protección social, se ven forzadas a pagar su atención sanitaria y los medicamentos que necesitan, millones de seres humanos aún no tienen atención de salud digna y de calidad aceptable.

Si bien se insiste en que el crecimiento económico aumenta la riqueza, por sí solo no genera bienestar ni mejora la situación de salud de los ciudadanos si estos no la exigen. Surge la interrogante: ¿de qué sirve este crecimiento y los avances medico científicos tecnológicos, si no son accesibles para la mayoría de los habitantes, ni representan un real beneficio para su bienestar?, ¿es que más bien, no agravan y profundizan las inequidades e injusticias sociales, como en el caso de salud?

TRANSPARENCIA, CONCENTRACIÓN DE LA RIQUEZA Y DERECHO A LA SALUD

Recientes informes señalan que el bienestar en la mitad más pobre de la población mundial, en los últimos años se ha deteriorado y reducido en un estimado de USD 3000 millones de dólares (tres trillones de dólares) desde el año 2010 hasta fines del 2015, con una caída del 41%, mientras la población mundial creció en este periodo en aproximadamente 400 millones de personas, al tiempo que la riqueza de los 62 personajes considerados los más ricos del planeta, se ha incrementado en más de la mitad de estos tres trillones (aproximadamente  USD 1.76 billones) (4).

La concentración del poder y la riqueza es evidente mientras la vulnerabilidad de otros se acrecienta. Los poderosos flujos de información asimétrica hacen que buena parte de las prácticas académicas, en lugar de llamar la atención sobre estos temas, más bien silencien la voz de la comunidad y un entendimiento de lo que realmente está sucediendo y sobre la corrupción, que a nivel global se da en salud, que según un informe reciente de la organización Transparencia Internacional, resulta en un rango entre el diez y el veinte por ciento (1) en el caso fondos de contratación pública global para salud.

El incrementado interés de múltiples y nuevos actores en la salud y la creciente interacción entre los sectores público y privado, no parece ser casual y resulta preocupante, por ejemplo en cuanto a la contratación para la prestación de servicios médicos, seguros de salud, desarrollo de medicamentos y patentes. La insuficiente transparencia en el sector salud es preocupante y resulta en la pérdida de confianza de los usuarios ilustrado en el estudio realizado por la organización citada (Julio del 2014 (1), donde se señala que 17% de personas entrevistadas en una encuesta global a 114.000 ciudadanos en todo el mundo, manifestaban su impresión de ser víctimas de injusticia, abuso en precios y soborno al buscar auxilio sanitario, mientras que 45%  tenía la impresión que el sector salud y medico era corrupto(1). El estudio estima que si sólo el 1% de gasto sanitario mundial que se pierde por la corrupción (ello representaría USD 70 mil millones) se asignara a salud, ello representaría alrededor USD 10 billones adicionales de presupuesto para alcanzar los objetivos formulados por las Naciones Unidas.

EL DERECHO A LA SALUD Y LA SALUD COMO DERECHO

En este marco, buena parte de los países y de la población mundial se pregunta ¿qué hacer para que el auxilio y la asistencia sanitaria sea accesible y asequible para todos?, ¿qué hacer para que los sistemas de salud sean más eficientes, de calidad aceptable y con prestaciones más humanitarias?, ¿porque el derecho a la salud, en muchas circunstancias, está reservado solo para un grupo de personas y no es privilegio de todos?

Los derechos no pueden ser privilegios concedidos a algunos a expensas de otros, pues resultarían en una agresión consentida por algunos gobiernos, que declaran y aprueban “derechos”, pero que debido a escasa voluntad política se oponen al mismo tiempo a su ejercicio. Así, el Derecho a la Salud, no es lo mismo que la Salud como Derecho. En algunos casos hay una captura y quizá hasta una usurpación de derechos, pues muchos de ellos se niegan y transgreden no resultando un bien común y social, situación que en tiempos de evangelización del mercado, es tolerada por el pragmatismo imperante.

El “derecho” a votar por ejemplo, originalmente estaba reservado solo para los adultos varones que eran dueños de ese derecho. Poco a poco, ese derecho fue interpelado y reclamado en duras batallas por las mujeres y se conquistó el ejercicio del voto como derecho de todos. Si bien existen derechos, la exigibilidad de los mismos hace que se lleven a su pleno ejercicio. El Derecho a la Salud se reconoce, pero la sociedad organizada y los ciudadanos, no siempre lo exigen como parte de los procesos sociales. La humanización de la salud resulta crucial y es la clave para la buena gestión del sistema y de los servicios de salud.

LA NECESIDAD DE HUMANIZACIÓN DE LA MEDICINA

Humanizar una determinada realidad significa hacerla digna de la persona humana. Generalmente consideramos la deshumanización de la salud, solo asociándola al frío desarrollo tecnológico y a la despersonalización de la atención en salud, pero humanizar la salud requiere también de reflexión y análisis como el precedente. Es un proceso complejo que comprende promover la exigibilidad de derechos y del derecho a la salud en todas las dimensiones de la persona y en cuanto a las responsabilidades del sistema social, incluyendo el cuestionamiento al desempeño de los Sistemas Nacionales Salud (SNS).

En el mundo sanitario, humanizar significa hacer referencia al ser humano en todo lo que realizamos para promover y proteger la salud, aliviar y curar enfermedades, garantizando un ambiente saludable, amigable con la naturaleza y armonioso a nivel físico, emotivo, social y espiritual (2). La Humanización hoy en día, por tanto, resulta clave, insistimos, para la Gestión de los Servicios de Salud.


Oscar Lanza | Director Justicia, Salud & Desarrollo Bolivia


BIBLIOGRAFÍA y REFERENCIAS

1.- Transparency International,  “transparency & Good Govrenance in Global Health”  UK 2014
2.- José Carlos Bermejo – “Humanizar la Asistencia Sanitaria” – Desclee De Brouwer – Centro de Humanización de la Salud” – España., 2014
3.- “Comprendiendo el Derecho Humano a la Salud”,Cooperación Española (AECID) Cruz Roja   (España),   Prosalus   (España) – 2014.
4.- Oxfam International: 62 personas poseen la misma que la mitad del mundo, revela informe de Oxfam Davos UK 18 Enero 2016
5.- Sergio Minué Lorenzo – Escuela Andaluza de Salud Pública, Rvista  Eidon No 42 Enfermedad y exclusión  soci la salud   Como derecho a la salud como mercancía, España 2014
6.-WHO/CSDH, – Informe Comisión sobre Determinantes SocialesSalud (CDSS) , Ginebra (Suiza) 2008

 

Origen: Diario digital Nueva Tribuna

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